Sancta Maria succurre miseris
El canon Sancta Maria succurre miseris de Appenzeller
En 1548, Benedictus Appenzeller mandó imprimir en un trozo de lino una composición polifónica a cuatro voces, Sancta Maria succurre miseris. Se la dedicó a María de Hungría, su mecenas, tal y como indica la inscripción impresa en letras mayúsculas en el borde superior de la tela :
In gratiam serenissimae et gratiosissimae D. Domine Mariae, Ungariae, Ac Boemiae Reginae. Inferioris Germaniae gubernatricis, Domina suae clementissimae composuit, Benedictus. Anno 1548
En agradecimiento a la Serenísima y muy graciosa señora María, reina de Hungría y Bohemia. Benedictus compuso para su muy clemente señora, gobernante de la Baja Alemania, en el año 1548.
Debajo, en el marco que rodea la notación musical, Benedictus dirige un mensaje a los
lectores de la música :
Ad lectorem. Quisvis es aspiciens huius modulamina cantus, si modo musarum te movet ullus honor, Ingenium authoris merita dignabere laude, quaque potes musas sponte iuvabis ope.
Al lector. Quienquiera que seas, tú que contemplas estas modulaciones del canto, si el honor de las musas te inspira aunque sea un poco, dígnate a conceder al ingenio del autor la alabanza que merece y, en la medida de tus posibilidades, presta espontáneamente tu ayuda a las musas con tu obra.
La disposición del canon
Dentro de este marco, la música está dispuesta de tal manera que dos cantantes la leen frente a los otros dos, según el procedimiento de la música de mesa: la soprano y el bajo leen por un lado, mientras que el tenor y el contratenor leen por el lado opuesto.
Este homenaje musical adopta la forma de un enigmático doble canon, un género a la vez refinado y construido con sabiduría, cuya resolución se basa en dos acertijos inspirados en pasajes famosos de los Evangelios, impresos debajo de las líneas vocales.
La melodía del superius (la voz más aguda) es retomada en canon por el bajo (la voz más grave), pero con inversión de los intervalos melódicos: donde la soprano sube, el bajo baja, y viceversa. Este procedimiento responde al primer enigma: Qui non est mecum, contra me est («El que no está conmigo, está contra mí » – Mateo 12,30).
El mismo principio se aplica al tenor y al contratenor, dispuestos simétricamente en la página. En la segunda parte del motete aparece un nuevo enigma: Erunt novissimi primi & primi novissimi («Los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos» – Mateo 20,16).
El texto del canon
El texto del canon es el de una antigua oración a la Virgen María, escrita por el obispo Fulberto de Chartres (hacia 951-1029) y aquí simplificada por Benedictus para hacer más explícita la dedicatoria a María de Hungría.
Sancta Maria, succurre miseris, iuva pusillanimes, refove flebiles, ora pro populo, interveni pro clero, intercede pro devoto femineo sexu: sentiant omnes tuum levamen, quicumque celebrant tuam commemorationem. Amen
Santa María, socorre a los desdichados, ayuda a los débiles, consuela a los que lloran, reza por el pueblo, intercede por el clero y por el sexo femenino devoto: que todos los que celebran tu conmemoración sientan tu ayuda. Amén.
La glorificación de María de Hungría como protectora de una humanidad sufriente se inscribe en el contexto político de la Dieta de Augsburgo, en la que participó. Junto con su consejero Viglius van Aytta (1507-1577) logró obtener la Transacción de Augsburgo, un tratado que reconocía a los Países Bajos como provincias del Imperio, garantizándoles así protección y autonomía.
Un pañuelo musical
Este canon destaca por una proeza técnica poco común: la impresión musical sobre un soporte textil. Este pañuelo de lino es único en su género hasta la fecha y no tiene equivalente conocido. Lo adorna un marco bordado en seda negra, en punto de cruz, que en otros tiempos debía ser más grande, como atestiguan los restos de hilos negros en el borde de la tela.
Regalar un pañuelo musical era un gesto moderno, refinado y novedoso. Este accesorio se introdujo en la moda aristocrática a principios del siglo XVI: era un objeto de lujo —bordado en seda, plata u oro— que se perfumaba y guardaba en una bolsita. En el uso mundano, los hombres lo regalaban a las damas.
En agradecimiento a la Serenísima y muy graciosa señora María, reina de Hungría y Bohemia.
Benedictus compuso para su muy clemente señora, gobernante de la Baja Alemania, en el año 1548.
Estas partituras son cantadas por las voces de superius (soprano) y bassus (bajo).
Estas dos partituras son cantadas por las voces de tenor y contra (contratenor).
Canon Sancta Maria succurre miseris Benedictus Appenzeller, 1548
Tinta sobre lino y bordado en seda negra Bruselas, KBR – VI 18.613 C
«El que no está conmigo, está contra mí», Matthieu 12,30;
«Los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos», Matthieu 20,16.
Explican el principio del canon como una inversión de la melodía (donde la soprano y el tenor suben, el bajo y el contratenor bajan).
